La metáfora de la escalera

Introducción
La metáfora de la escalera es una de mis herramientas comunicativas que me permiten ilustrar cómo las personas con alta capacidad progresan en su desarrollo cognitivo y emocional, y cómo pueden enfrentar una doble excepcionalidad. Esto se refiere a la coexistencia de altas capacidades con dificultades de aprendizaje, una combinación que a menudo pasa desapercibida para padres y educadores. Esta falta de detección, o peor aún, diagnósticos sesgados o erróneos, puede complicar significativamente el desarrollo de estos niños.
¿Qué representa la escalera?
La escalera simboliza las habilidades y competencias cognitivas, que van desde niveles bajos hasta niveles superiores. En condiciones típicas, el 70% de las personas se sitúan entre los escalones medio-bajos y medio-altos. Para que una dificultad de aprendizaje sea evidente, su competencia en áreas como lectura, escritura, matemáticas o en áreas que afectan directamente a su parendizaje (por ejemplo, la atención) debería estar al menos dos escalones por debajo de lo esperable, conectando con valores significativamente bajos en comparación con la media.
Por ejemplo, un niño con capacidad intelectual media y dificultades en lectoescritura podría situarse dos escalones por debajo de sus compañeros en estas competencias, siendo detectado debido a las diferencias observables. Sin embargo, un niño con altas capacidades intelectuales, situado tres escalones por encima de la media, puede tener dificultades que, aunque claramente por debajo de su potencial, no se detectan porque su rendimiento general sigue estando cerca del promedio de su grupo clase.
Diagnóstico y desviaciones típicas
En psicología y pedagogía, el diagnóstico de trastornos del neurodesarrollo se basa en determinar si un individuo está significativamente alejado de la media esperada para su edad, frecuentemente medido en desviaciones típicas. Aquí es donde la metáfora de la escalera se convierte en una herramienta clave.
Un caso común son los falsos negativos en niños con doble excepcionalidad. Aunque su rendimiento general puede estar en la media o por encima, pueden presentar dificultades en aprendizaje o funcionamiento ejecutivo. Estos casos suelen pasar desapercibidos porque sus áreas problemáticas quedan enmascaradas por su buen rendimiento en otras áreas.
Implicaciones clínicas y emocionales
Es crucial abordar tanto los falsos positivos como los falsos negativos. Un falso positivo puede llevar a intervenciones innecesarias, mientras que un falso negativo puede tener consecuencias mucho más graves. En estos últimos casos, la falta de ayuda puede dar lugar a problemas emocionales importantes, a pesar de que inicialmente las dificultades no afecten el rendimiento académico, aunque si al plano emocional.
La metáfora de la escalera también ayuda a entender cómo los niños con doble excepcionalidad compensan sus dificultades durante los primeros años escolares. Sin embargo, cuando las demandas académicas aumentan, como en secundaria o universidad, pueden experimentar un «tropiezo» significativo. Frecuentemente, este tropiezo se asocia erróneamente con falta de motivación o esfuerzo.
Conclusión
La metáfora de la escalera es una herramienta poderosa para entender el desarrollo cognitivo de las personas con altas capacidades y dificultades de aprendizaje asociadas. Nos recuerda que, a veces, lo que no se ve también existe, y que la detección temprana y el apoyo adecuado son fundamentales para el desarrollo integral de todos los niños con afectación en el aprendizaje.





